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Baile Chino

Loncura de Quintero

Desde sus orígenes el Baile de Loncura se ha relacionado con la pesca artesanal, siendo en la actualidad el último sobreviviente de los bailes de chinos de pescadores en la quinta región. Loncura es una caleta de la comuna de Quintero, cuya fundación nos remonta a los primeros años del siglo XX, ahí es donde se encuentra y organiza tanto el baile chino como la fiesta al patrono de la mar, San Pedro. La historia del Baile está estrechamente ligada a los pescadores fundadores de la caleta.

Los primeros antecedentes documentales del baile datan de 1872, ya que Benjamin Vicuña Mackena llega a la comuna de Quintero un 29 de Junio, justo en la fecha en que se celebra al santo patrono de los pescadores. Chinear y organizar la fiesta era la forma en que los pescadores y sus familias tenían de rendir sacrificio, a quien los proveía de alimentos y también los protegía, la mar. Años despues, esos pesacadores y sus familias fueron desplazados desde Quintero hacia Loncura por orden del empresario minero Luis Cousiño, dueño de un gran sector de la ciudad y que quería reservarla exclusivamente para la elite chilena.

Como gran parte de los bailes de chinos, desde fines del siglo XIX y hasta comienzos del XXI, su composición es casi completamente de carácter familiar, en este caso, formado por 7 familias, Los Bernal, Los Carrasco, Los Cisternas, los Pardo, Los Ramírez, Los Valencia y los Verdejo. La mayoría de los integrantes de estas familias pasaron en algún momento de sus vidas por el baile, o en su defecto participaron de la organización de la fiesta. En el último tiempo, por escases de chinos, aquella estructura cerrada característica de décadas anteriores se abrió, para dar paso a personas que no pertenecían a la comunidad, y también una apertura notable hacia las mujeres, echo impensado en épocas anteriores.

El baile chino Loncurano es reconocido por varias características, ha sido la cuna de grandes alférez, en la primera mitad de siglo Don Ismael Bernal destacaba por ser uno de los grandes cantores de la zona, dueño de una gran entonación y un particular talento para improvisar. Luego de un par de décadas de escases de cantores en la localidad, emerge en la década de 1980 Juan Cisternas Valencia, “Perico” para los amigos, cantor avezado con un tono particular, quien ha derrochado su voz como alférez en gran parte de los bailes de la quinta región. Otra de las características llamativas de este baile es su vestimenta a semejanza de los marinos. Según testimonios, es a partir de la década del 30 que el baile comenzó a vestir esta indumentaria militar, ya que quienes pertenecían a la institución comenzaron a donar el uniforme que ya no usaban al baile, esto por empatizar con el fervor religioso y la pulcritud de los movimientos de los chinos. Desde sus orígenes el baile se caracterizó por la precisión y agilidad en sus movimientos, además del rápido resonar de las flautas.

El baile chino de Loncura posee un calendario ritual que se ha ido ampliando en el último tiempo. Antiguamente salían a algunas fiestas, sobre todo las más cercanas, como las de San Pedro en Ventanas y la de la Virgen del Carmen en Petorquita. En la actualidad, se agregan las fiestas de Pucalán, de La Peña, Las Cabritas, Tabolango, Maipú, entre otras, debido fundamentalmente a la ampliación de vías y medios de transporte, pero también a la red de relaciones que se han ido produciendo entre los integrantes de los distintos colectivos.

La tradición del baile chino loncurano no se puede disociar de la identidad local, de su memoria y su presente, recibiendo año a año a cientos de personas durante la fiesta, cuya organización aún radica en aquellos que descienden de las familias fundadoras de la localidad, el baile y la devoción a San Pedro, quienes se esfuerzan para continuar con el legado heredado de padres, abuelos y antepasados, agrupados aún muchos en el oficio de pescadores artesanales. Hoy la fiesta de San Pedro de Loncura es una de las celebraciones de bailes chinos más grandes de la Zona Central, y quizás la más grande congregación festivo ceremonial que se celebra en zonas costeras del país. Y lo mejor es que mantiene su organización en la comunidad y el baile chino local.

 

Por Esteban Cisternas Cisternas, historiador y chino loncurano.