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Alféreces costinos del Aconcagua

El canto a lo alférez es una forma poética ritual que se despliega expresivamente junto a la danza y la música en las fiestas patronales del valle del Aconcagua.

El canto a lo alférez es una forma poética ritual que desde hace siglos se despliega en las fiestas patronales de la región de Valparaíso, junto a la fuerza expresiva de la danza y la música de los chinos. En su canto improvisado, el alférez pasa de temáticas divinas a humanas, sin restricciones, a veces de un momento a otro, velozmente, otras de manera más pausada, reflexionada, combinación que condiciona también por los tiempos y momentos de la fiesta. Es por eso que el canto a lo alférez se define mucho más por la expresividad que se utiliza en el momento de cantar, que por el contenido o texto explícito del canto, es decir, el canto del alférez adquiere más sentido cuando se relaciona al conjunto de combinaciones posibles entre las palabras, la rima, la entonación, los gestos, los sentimientos, el diálogo con el baile chino y la compaña, con el alférez con que contrapuntea, así como con los sentidos que va evocando en todos y todas que participan del momento ritual en que se despliega el canto. Este canto a lo alférez se encuentra con especial fuerza y singularidad en el extenso valle del Aconcagua. El alférez, autoridad ritual de los chinos, alza su voz para cantarle a las imágenes sacras de la Virgen, la Cruz, Cristo o un santo patrón, siendo el puente de comunicación entre la comunidad, el baile y lo sagrado, sabiendo utilizar en su canto la cuarteta con maestría y gran capacidad de improvisación, debiendo también conocer en profundidad las historias sagradas y dialogar con las distintas peticiones de bailes y cercanos.

El testimonio y canto de los alféreces nos lleva a conocer el mundo simbólico de esta ritualidad, así como el trabajo y vicisitudes de los pescadores artesanales, que con gran esfuerzo aún resisten en sus prácticas tradicionales los embates de una modernización que los sacrifica y contamina. Pero el pueblo no se amilana, y como ya lo hizo antes, da respuestas culturales a problemas sociales y económicos. Y el baile chino facilita dicho proceso, donde el alférez tiene que saber utilizar la cuarteta improvisada, conocer en profundidad tanto las historias sagradas como los relatos de lo local, y saber desplegar dichos elementos a lo largo de una fiesta patronal.

Esta poética y sabiduría tradicional logra expresarse de manera elocuente en una serie de personalidades que con la mayor de las maestrías han cultivado este arte que tiene siglos de historia, destacando en la zona costera los alféreces Jaime Cisternas y Juan Cisternas, pescadores de las comunas de Puchuncaví y Quintero respectivamente, en quienes centramos los libros, videos y audios que aquí compartimos, realizados todos con el apoyo del Fondart de la Región de Valparaíso, Convocatoria 2017.